
La expectativa era grande, todo hacía presagiar que sería una buena película y lo fue, aunque tiene sus peros…
Historia interesante, muchos buenos efectos, personajes interesantes para conocer y la trama no se salta de la línea de las anteriores entregas, guardan similitud, no hay novedad sobre ello. Pero en sus fortalezas también radican sus debilidades puesto que al existir tantos personajes uno desearía conocer parte de la historias de algunos que solo se llega a escuchar el nombre, en especial de los villanos de turno, el Club del Fuego Infernal, que tampoco llega a desarrollarse como la agrupación maligna que es.
Los personajes centrales, sobretodo el futuro magneto/ Erik Lensherr interpretado por Michael Fassbender se lleva buena parte de la carga de esta película, ya sea por el contexto que lo fortalece y por la fragilidad o ambas que hasta cierto punto lo hace vulnerable ante su compañero amigo y futuro rival Charles Xavier interpretado por James McAvoy.
El hecho de centrar la historia en el principio de todo lo que en las entregas se desarrolla es una idea interesante pero para decepción de los aficionados a los comics de los X-men, las libertades tomadas al momento de armar el guión pueden ser muy confusos puesto que cambia casi toda la historia conocida, aunque por otro lado si son realmente seguidores de la historia y en especial de las tantas versiones existentes en las historietas, sabrán adaptarse y disfrutar del momento. Aunque existen una serie de guiños a los fanáticos de los hijos del átomo, así que hay que estar atentos a ellos.
Estas libertades sirven y engranan muy bien dándole una caris distinto renovado a la historia arto conocida y a las personas que recién se enganchan o son seguidoras de la saga de películas esta es un buen inicio de la historia que se viene realizando desde el 2000.
En resumen es una buena precuela que dará paso a una serie de películas a seguir y que cuenta con una línea argumental distinta a los comics pero fiel a la idea de discriminación y adaptación de dos especies que buscan vivir en armonía en este planeta llamado tierra, y que desde hace muchos años esta idea no es más que una utopía global.
Historia interesante, muchos buenos efectos, personajes interesantes para conocer y la trama no se salta de la línea de las anteriores entregas, guardan similitud, no hay novedad sobre ello. Pero en sus fortalezas también radican sus debilidades puesto que al existir tantos personajes uno desearía conocer parte de la historias de algunos que solo se llega a escuchar el nombre, en especial de los villanos de turno, el Club del Fuego Infernal, que tampoco llega a desarrollarse como la agrupación maligna que es.
Los personajes centrales, sobretodo el futuro magneto/ Erik Lensherr interpretado por Michael Fassbender se lleva buena parte de la carga de esta película, ya sea por el contexto que lo fortalece y por la fragilidad o ambas que hasta cierto punto lo hace vulnerable ante su compañero amigo y futuro rival Charles Xavier interpretado por James McAvoy.
El hecho de centrar la historia en el principio de todo lo que en las entregas se desarrolla es una idea interesante pero para decepción de los aficionados a los comics de los X-men, las libertades tomadas al momento de armar el guión pueden ser muy confusos puesto que cambia casi toda la historia conocida, aunque por otro lado si son realmente seguidores de la historia y en especial de las tantas versiones existentes en las historietas, sabrán adaptarse y disfrutar del momento. Aunque existen una serie de guiños a los fanáticos de los hijos del átomo, así que hay que estar atentos a ellos.
Estas libertades sirven y engranan muy bien dándole una caris distinto renovado a la historia arto conocida y a las personas que recién se enganchan o son seguidoras de la saga de películas esta es un buen inicio de la historia que se viene realizando desde el 2000.
En resumen es una buena precuela que dará paso a una serie de películas a seguir y que cuenta con una línea argumental distinta a los comics pero fiel a la idea de discriminación y adaptación de dos especies que buscan vivir en armonía en este planeta llamado tierra, y que desde hace muchos años esta idea no es más que una utopía global.











